lunes, 9 de julio de 2012



SEÑOR LAZAR

En Montreal, un profesor de primaria muere abruptamente. Al saber del accidente por un periódico, Bashir Lazhar (Fellag), un inmigrante Algeriano de 55 años, asiste a la escuela para ofrecer sus servicios como maestro sustituto. Lazhar es contratado rápidamente para remplazar al difunto, solo para encontrarse en un establecimiento en crisis mientras enfrenta una tragedia personal.
La diferencia cultural entre Bashir y sus alumnos se vuelve clara desde el que este comienza un ejercicio de dictado fuera del alcance de los alumnos. Poco a poco, Bachir aprende a conocer mejor a este grupo de conmocionados pero encantadores niños, entre los cuales se encuentran Alice y Simon, dos carismáticos pupilos que han sido particularmente afectados por la muerte de su profesor. Mientras el grupo se recupera de su reciente perdida, el doloroso pasado de Bashir les es desconocido y nadie sospecha que corre el riesgo de ser deportado en cualquier momento.
Siendo la adaptación de BASHIR LAZHAR, una obra de Evelyne de la Cheneliére, MONSIEUR LAZHAR retrata el encuentro entre dos mundos distantes y el poder de la expresión personal. Después de CONGORAMA y IT’S NOT ME, I SWEAR!, Philippe Falardeau regresa a la cinematografía con compromiso social que marcó sus inicios con THE LEFT-HAND SIDE OG THE FRIDGE. Haciendo uso de su sensibilidad y humor, el director sigue a un hombre humilde que esta listo para trascender su propia perdida con el fin de acompañar a los niños más allá del silencio y el tabú de la muerte.



Entrevista con
Philippe Falardeau

Después de IT’S NOT ME, I SWEAR!, MONSIEUR LAZHAR es tu segunda
adaptación cinematográfica de un trabajo literario. ¿Qué es lo que te atrae de este proceso?
Creo que me gustan las adaptaciones porque el trabajo ya era bueno aprobado en su forma inicial, ya se a un nivel emocional para mi o para el público en general. Una cosa siempre me preocupa cuando realizo una película: ¿Seré capaz de vivir con este proyecto por tres o cuatro años? ¿Le interesará a los demás tanto como me interesa a mi? Es igual de importante entender los limites del medio que usas así como no intentar reproducir lo que se hizo con éxito en su forma original. En IT’S NOT ME, I SWEAR!, era claro que el humor que encontramos el la obra de Bruno Hébert se originaba en la discrepancia hallada en una narración de un niño de 10 años cuyas diferencias provenían de un hombre de 40.
Para MONSIEUR LAZHAR, Evelyne de la Cheneliére se centra en un personaje. Lo que particularmente me intereso fue su fuerza evocativa. También sabía que sería arriesgado intentar emular el estilo poético de Evelyne, simplemente porque no soy un poeta como ella y el cine como medio no se presta para poesía de la misma manera que la literatura.
Entonces ¿fue la fuerza de
Bachir lo que te interesó y te permitió imaginar el resto?
Me gusto el sujeto de la obra y su intención desde el comienzo. Mientras la miraba inmediatamente imaginaba la película: Veía el salón de clases, a los niños...la conmovedora y clara dirección de Daniel Briére fue seguramente lo que me ayudo a visualizarla como un trabajo cinematográfico. El personaje de Alice existía levemente. Simon no era relevante, y aún así había toda una historia que inventar. Sabía que había espacio para la creación.
También me gustaba mucho que la historia trágica de Bachir y el hecho de ser inmigrante no era el hilo central de la historia. Se encuentra confrontado con algo que es muy concreto dentro de la sociedad en donde se desenvuelve, pero su confrontación pudo haber ocurrido en cualquier otro lugar. La historia debía ser levantada por merito propio, más allá del hecho de sufrir un evento traumático que lo llevo al exilio. Influye en lo que sucederá, lo vuelve un extranjero que sacudirá nuestra forma de ver al mundo, pero aún así no hay que creer que es el sujeto principal de la pelñicula.
Durante la obra yo pensé “Este es un personaje rico”. No es un personaje que ha sido inventado solo pensando en su rasgos y formas. Para nada. Bachir tiene su propia historia detrás, incluso desde antes de que la película empezara.

¿Cómo fue trabajar con Evelyne de la Cheneliere?
Desde el momento en el que acepto que yo adaptara la obra quedo entendido que yo sería el guionista. Le pedí que me ayudara a mantener la integridad del personaje y me siguiera paso a paso. Quería que ella se asegurara, línea por línea, de regresarme al camino correcto en caso de que yo me inclinara a una dirección que tracionara la esencia del personaje. Ella también fue mi primer lectora junto con los productores. Cuando me estancaba a ella le surgían ideas reales, siendo una extraordinaria y hábil escritora. No eran ideas concretas para la cinta, pero siempre sabía cuando había un momento importante en riesgo y me daba reflexiones, artículos para leer y eso siempre me desbloqueaba. Eso me hacía querer escribir con alguien, porque muchas veces sientes un descompás pero siempre hay una salida – solo no la ves. Evelyne me ayudo también a encontrar situaciones emocionalmente profundas
para la cinta.

Como un guionista y director, tienes que adaptar tu forma de trabajo a los niños.
Claro, pero creo que en general es similar a la forma en la que uno adapta su estilo para actores diferentes. Una cosa que si es diferente es que cuando se trata de un adulto no me preocupa si sabe sus líneas. También el set tiene que ser dirigido de una forma divertida y relajada. Pero en cuanto a la actuación, mantengo que estos niños son capaces de captar las emociones que invaden a sus personajes, que entienden que es un trabajo y que no les estoy pidiendo que se interpreten así mismos y el como son en la vida real. Fue un poco más difícil con IT’S NOT ME, I SWEAR! porque el personaje principal tiene un don distintivo para dialogar. Esta vez intente ser menos “adulto” en mi redacción, incluso si el personaje de Alice es particularmente maduro para su edad. Obviamente hay lineas que representan un poco mi perspectiva a través de las palabras de un niño. A grandes rasgos, hay un gran trabajo hecho en preproducción y se le debe agradecer a Félixe Ross, maestra de actuación que trabajaba conmigo en talleres para los niños. 
Ella entiende exactamente cual es el rumbo que quiero tomar y sin ella jamás lo hubiera logrado.

¿También es un filme sobre el duelo?
No es una película sobre duelo, es una película sobre la entidad orgánica y compleja que es una escuela. Hay un inevitable proceso de sanación, pero lo que particularmente me interesaba era en que lugar se estaba llevando a cabo el proceso de duelo dentro del contexto de un encuentro entre un inmigrante y nosotros, de esta forma la escuela lidiara con esta tragedia gracias a un “electrón libre”, un extranjero que esta pasando por su propio duelo. Por consiguiente, me gusta pensar que la película es una respuesta a las posturas permeantes de cómo integrar inmigrantes. En lo que a mi concierne, no hay un “como”. Vivamos junto con los inmigrantes todo lo que podamos: comer, beber, reír, trabajar y convivir...así como a superar dificultades juntos. Eso es lo que representa la integración, no es otra cosa. No se trata de establecer
Pero también hay otra dimensión muy querida para mi y que se presenta en la película a pesar de no estar en la obra. Es toda la situación de la codificación de las relaciones entre niños y adultos en las escuelas. Al pasar de los años, hemos establecido reglas que prohiben que los adultos toquen a los niños, sin importar las circunstancias, aunque sea para “ponerles bloqueador solar”, como lo comentaron maestros de educación física. Nosotros entendemos bien las razones detrás de estas reglas y lo que esta en juego con ellas. Pero el resultado es que los maestros, padres e incluso los niños deben de cuidarse mucho al momento de mostrar afecto o cercanía. La cuestión es demasiado delicada y constituye un momento cambiante en la película. Creo que la película habla mucho de esto, de una forma difícil de percibir al principio, pero al final este tema se vuelve explícito.


Canana

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